El hombre que popularizó el “sushi a la mexicana”

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Lograr que una empresa trascienda más allá de su creador no es una tarea sencilla. Mucho menos si la estrategia para lograrlo es a través de la modernización e institucionalización de procesos y procedimientos que se han venido realizando durante más de dos décadas. Pero eso es precisamente lo que ha logrado Benjamín Cancelmo en sus cinco años al frente de Grupo Sushi Itto: inyectar una visión de largo plazo a la compañía.

Con su liderazgo, la empresa creada por Alberto Romano Hadid (1953-2011) hace ya 29 años, consiguió salir de su estancamiento y hoy goza de un aumento de dos dígitos en sus ventas desde hace tres años. De hecho, la marca superó los $1,000 millones en ventas durante 2015, reporta Benjamín.

De nacionalidad argentina y economista de profesión, Benjamín llegó a México en 2006 como director de Administración y Finanzas de una multinacional de catering. También se había desempeñado en las áreas financiera, de manufactura, marketing y compras, entre otras, de IBM en varios países como Estados Unidos, Chile y Venezuela, con responsabilidades sobre países de Europa, Asia y Latinoamérica de esta multinacional.

Conoció al fundador de Sushi Itto por un amigo y durante una charla, éste le comentó de su interés por institucionalizar su organización, a lo que Benjamín ofreció una consultoría. “Alberto era una persona fascinante; me encantó su estilo y percibí su don de ser. Creo que estaba muy bien enfocado en darle larga vida a la compañía y nunca quiso herir a nadie; por eso yo tenía que actuar de consultor”, relata.

Y es que una compañía de “dueño”, como la de Romano, está hecha a su estilo, explica el hoy CEO de Sushi Itto. “Él sabía que no era fácil gobernarla desde Estados Unidos, donde había te- nido que emigrar; ni crecer a través de la misma forma como él la había llevado”, comenta.

Las primeras tareas para institucionalizar a Sushi Itto se enfocaron en cambiar la visión del negocio y en ir más allá de lo que el dueño conocía del mercado y de lo que pensaba que podía hacer su gente. “Las compañías que perduran tienen lo que se denomina checks and balances, es decir, que cada función está puesta al servicio del conjunto, que hace que 2 + 2 sume más que cuatro. Alberto tenía una excelente percepción al respecto”, comenta Benjamín.

También estaba enfocado en lograr que Sushi Itto adquiriera una visión de comunidad empresarial humana. “No importa la maquinaria, equipo, la computadora que uno pueda tener para realizar la tarea, ésta la hace la gente. Y si no tienes la capacidad de poner a ese conjunto de seres humanos con un objetivo y ganas de hacer, posiblemente puedas lograr resultados a través del látigo, pero de ninguna manera estos serán perdurables”, advierte.

Fuente: Entrepeneur

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